sábado, 17 de octubre de 2015

Diario de realidad I.

el jersey rojo que me dejaste aquel día cuelga de la silla, inerte, oliendo a charcos y a colonia de hombre.
he ido a propósito a una casa vacía, a doblarlo cuidadosamente en el armario, a encender unas cuantas luces -nunca las del techo-, correr las cortinas y tumbarme en la cama.
y la cama huele a lavanda. y soy incapaz de abrir los ojos por si es cierto que cuando los abra, nadie me llamará marmota.
en la sartén no hay cus cús y en el escritorio, un paquete de tabaco.
hay cosas medio llenas y huecos medio vacíos y ninguna llave colgando de la puerta.

viernes, 16 de octubre de 2015

Gente tóxica.

se acaba de apagar la tele y sigo despierta. no recuerdo la última vez que me dormí sin tenerla encendida, de fondo, muy bajita, sonando como un rumor casi molesto.
supongo que da vergüenza admitir que eres mayor y te da miedo la oscuridad. y que nunca te levantas en mitad de la noche, y que si lo haces, das todas las luces del pasillo.
no tengo miedo a no ver la luz si duermo acompañada. pero entonces tengo otros miedos. como: ¿oirá lo que estoy pensando? ¿se marchará mañana antes de que abra los ojos? ¿se dará cuenta de que ahora mismo, no hay para mí, nada más importante que esto?
pero es que los instantes en la vida se cuentan por milésimas, y hay personas que los llevamos tan adentro que los volvemos negros, y los deshacemos en pupilas aún más negras.
ahora, podría volver a encenderla, pasear por los canales -bingos, tarots, series repetidas- y poner el temporizador durantes otros treinta minutos. cerraría los ojos muy fuerte y no podría parar de pensar en ti. escribiría metáforas, discurriría qué es lo que realmentente pasa y en algún momento entre las cuatro y las seis, perdería el conocimiento.
pero hoy la televisión se queda apagada. estoy de luto por mí misma. no se muere nadie, pero se mueren todos los días.

jueves, 15 de octubre de 2015

No quiero ponerle título, ni punto final.

yo era libre con mis cadenas.
sábados noche que se hacían de día, no aprenderme el nombre de nadie, ilusionarme con la frialdad impuesta de un corazón demasiado caliente.
y alguien golpeó la puerta, quiso desatarme para que me aferrase a algo antes de perderme del todo.
y consiguió un cuerpo enfermo, una sonrisa vacía, la incapacidad de la distancia y el miedo.
y se llevó el único premio que nadie quería.
y yo miré mis manos. Que lejos de aferrarse a la vida, se arañaban los muslos.
y las cadenas estaban por todas partes y destruían muros y calles y el amor y las relaciones y los números de teléfono y los proyectos y las ilusiones.
y todo el peso se hundió progresivamente.
y debajo de la almohada, un jersey rojo que huele a colonia de hombre.

martes, 21 de julio de 2015

Huir es de cobardes.

No queda nada de ti
y yo estoy muerta.
No queda nada de ti
y yo estoy muerta.

Me mezco, sujetando mis muslos
entre mis brazos.
Me canto una canción de cuna.
Me cierro los ojos.

No queda nada de ti
y yo siempre he estado muerta.

martes, 26 de mayo de 2015

Sopa de limones.

Ay.

¿Dónde?

En todas partes.

¿También en el ártico?

También.

¿Y qué es? Yo digo amarillo.

Más bien transparente.

¿Un vaso? Están en todas partes. Son transparentes.

Si es un vaso lo podemos controlar fácilmente.

Hay vasos muy escurridizos, sobretodo si están recién fregados. Los vasos mojados son casi incontrolables.

Yo quiero ser un vaso mojado. Y si se cae y se rompe, pues ya vendrá alguien a limpiarlo.

Serías el mejor vaso del mundo.

¿Y tú? ¿Medio lleno o medio vacío?

Yo prefiero ser un vaso de plástico. Práctico, y nadie tiene que preocuparse por fregarlo. Solo te lleva alegrías a la boca, y luego le dices adiós sin remordimientos.

No siempre lo son. A veces se rajan, y te manchas las manos.

Todo tiene riesgos. Pero un vaso de cristal puede cortarte. Uno de plástico solo te mancha. Siempre es divertido limpiarse las manos a lametones.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Soy la viuda.

Se acerca, y me mira,
sube
remolonea
gira.
Me tomo mis pastillas
y la veo yacer en el agua
flotando
en su propia piscina.
Se ha ahogado en un vaso,
eso pienso de mí misma.
Me levanto furiosa,
me enfado con el resto.
Inútiles insectos de aire,
abandonad mi recuerdo.
Otra se acerca, y me mira,
y la mato
a sangre fría.
Absurdas moscas de verano,
que volando
traen el recuerdo
de que yo tampoco sé irme.

lunes, 27 de abril de 2015

Copas sucias, mantel a rayas.

Esa mujer vuelve a agitar
las sábanas blancas en el balcón.
Mañana el mantel estará sucio
manchas circulares y quemazón.
He sublimado mi ser,
y ahora todos huyen apretados en el ascensor
mientras espero rompiendo platos
que vengas a terminar la función.
Por qué el sueño siempre acaba
con mi cáscara la envenenada
y tu copa de vino, el perdón.