viernes, 22 de agosto de 2014

Primavera con David Carnicer


Por  algún que otro delirio mío, inauguro nueva sección en el blog de la mano de mi amigo David, y quiero compartir nuestra sesión de fotos primaverales en el Parque José Antonio Labordeta de Zaragoza. Fue mi primera sesión como tal, y la verdad es que da gusto fotear con este chico, porque siempre tiene algo muy chulo que enseñar.











sábado, 16 de agosto de 2014

{Vírgen.}


Me despierta una moto,
son las tres de la mañana,
hay 32 grados en la calle
y me tapo con dos mantas,
en un intento de no sentirme.
La televisión parpadea
se me caen las gafas,
le sobran tres patas a mi cama.
Y una vírgen anuncia algo en la tele,
yo le rezo a la radio
porque es la única que emite voces
más cristales
y si me tatuo en la cara
tu última carta.
Maulla un gato
se tira por el balcón
y la vírgen habla
habla.
Me pinto las uñas con carmín
para refrotármelo en el cuerpo
y así roja,
bien roja,
sólo así me duermo.

jueves, 24 de julio de 2014

Sin título.

Tengo nostalgia de un sentimiento al que no le pongo nombre.
Y he rebuscado en la sopa
-todavía sigue fría-
esperando encontrar tu nombre,
tal vez el mío,
y vernos otra vez juntos
aunque solo así sea.


(Te lo dedico a ti,
que sé que siempre lo sientes)

lunes, 7 de julio de 2014

Disección.

Una dentro de otra. Progresivamente, de la mayor a la pequeña. Unidas por lazos de sangre de madera.
No hay nada más parecido a la vida que una matrioska. Reivindicación de las uniones, futuro, presente y pasado de la mano.

Pero al abrir la pequeña matrioska, a golpes contra la mesa, forzando su aislamiento. Al romper su caparazón, y esperando encontrar uno más pequeño. Jugando insensiblemente con sus secretos más secretos. Me encuentro un diminuto charco de sagre.
Y le cuelgan las vísceras. Unos pulmones amoratados, y en una esquinita, tintineante, su corazón plomado.

Pensaba que no había nada más vivo que una matrioska, hasta que maté una muy diminuta, tal vez la única que prefirió vivir sola.

jueves, 12 de junio de 2014

Los finales.

Quiero cada domingo
una rosa blanca;

Un perfume suave
que inunde mi almohada;

Una delicada caricia
bajando por mi espalda;

Un pintalabios rojo
que atraiga miradas
y que me entierren
mirando a la mar brava.

No le pido más a la vida
que lo que puedan darme tus brazos.
Pero por dios, cuando llegue el invierno
tienes que saber
que todo habrá terminado.

sábado, 7 de junio de 2014

Nocturnidad y alevosía.

Has estado tantas veces
en esta cama
y ya no huele a nada,
solo suavizante barato
y mis lágrimas desbocadas.

Meter los dedos
en el enchufe
sera el único impulso eléctrico
que sienta mi cuerpo
esta noche.

No quieras juzgar
aquello que no entiendes;
estoy a solo nueve números
de distancia de la llamada,
la que me vuele la cabeza,
y te despida con una bala.

viernes, 30 de mayo de 2014

Ya no callejean.

Tristeza acumulada
es el nombre del olvido.

De como te perdí entre una multitud
exaltada que me buscaba.

Y saliste corriendo, no te alcancé.

Me rompí en trozos humeantes,
sangre y vísceras acartonadas
los pulmones de diadema,
y supliqué
(No te vayas)

Tristeza acumulada
es el nombre de las desgracias
que no puedo nombrar.

De como el viento borró mi vida
tal y como solía quedarme dormida.

Corrí todo lo que pude, no te alcancé.

Se desvaneció el sueño
me ahogué con la almohada
desearía poder pagar
con mi penitencia
el precio de tu llegada